jueves, 7 de junio de 2018

Repetición enmascarada

                                                                       
1. política

Muchos y muchas han comentado que el nuevo gobierno de españa es progresista, intergeneracional-juvenil, femenista, prometedor. Las nuevas caras han traido esperanzas, que han llegado incluso a las personas mas escépticas. Y de esta manera, fiscales del estado y altos cargos de la Unión Europea se han visto como agentes del cambio...¿Pero los mandos de las estructuras estatales e interestatales, que están en el origen de los problemas que vivimos, pueden mutarse y cambiar algo? 

Nos guste on no, la política oficial  es un aliado de los mercados -las experiencias gubernamentales en la Unión Europea en las últimas decadas lo han mostrado con claridad. En España, socialistas y derecha introdujeron juntos hace años las doctrinas neoliberales (el límite del déficit) en la Constitución. La izquierda institucional aquí suele hacer lo que suele hacer toda la izquierda institucional Europea, lo que hizo también la izquerda “radical” de SYRIZA en Grecia: aplicar los dictámenes de los mercados y ser su aliado político ¿Cómo se puede esperar que este personal político ahora va a servir los intereses sociales?

Pero la política oficial española, aparte de lo mercados, tiene un segundo sostén: Una fijación paranoide crónica sobre la fuerza destructiva de ellos -“a por ellos” . ¿Quienes son ellos? Los tertulianos cada noche en la televisión española repiten: los independentistas, los pro-etaras, los populistas, los radicales. Al fondo quieren decir: los republicanos, a saber, los rojos. La angustia permanente del Estado Español es la resuscitación de la mobilización social  de los 30´ y por eso activa todo tipo de defensas -de violencias- contra todo lo que suena aquella mobilización. El pecado original de la Democracia Española, que es  la legitimación de la represión militar de los movimientos populares y obreros de la segunda República -y de miles de mujeres y hombres que querían llevar la palabra democracia hasta sus últimas consecuencias- se repite cada día mediante la persecución de cualquier disidencia política, ironicamente en el nombre del "Estado de Derecho". El partido socialista, - socialista y monárquico, híbrido extraño- ha pactado con el crímen y parece que  ja es parte de su historia, no de su condena. No sólo formó parte de la transición, sino que,  en los 80´, creó los GAL, y ahora elogia este “Estado de derecho”.  Gracias a estos pactos y elogios, la sangre de la II República se ha invisibilizado.  ¿Qué se puede esperar en este panorama? Res ipsa loquitur, decían los latinos. La cosa habla por sí misma.

2. politica, vida.

Ahora bien, si la gente llega a tener esperanzas por cualquier cosa, es porque el auto-engaño es una constante en nuestras vidas. Los humanos tendemos a ilusionarnos, aunque vivamos cosas que obviamente contradicen nuestra ilusión. La realidad  muestra que el Otro – el gran Otro  puede ser un  gobierno salvador, o qualquier figura que trasciende lo común,  que supuestamente sabe lo que no sabemos y nos puede dar lo que no tenemos- está aquí para repetirse, hacer lo que hacía siempre. Aceptamos  las  promesas de que este Otro nos va a tratar bien, que va a ser protector y cuidador. Y sabemos que eso no va a pasar, pero actúamos como si no lo supieramos. La falsa esperanza se acepta porque es un soplo de aire a la vida cotidiana, y es mas fácil buscar este aire, en lugar de asumir que en la vida y la política no hay nada que esperar de figuras milagrosas. El Otro está aquí para repetirse, quizás con buenas intenciones, pero  no puede escapar de su rol, o mejor dicho, el rol que le hemos dado. Así que lo que ahora se presenta como acontecimiento especial, no es sino una especie de constante retorno.

El momento dramático es cuestión de tiempo: Cuando la ilusión se descompone, empiezan los gritos, que el Otro ha traicionado la confianza depositada en él. Es el  grito del sujeto que se siente engañado, estafado, manipulado. Y aunque parece que se dirige hacía fuera, al fondo, se dirige contra la  propia ingenuidad  de este sujeto como víctima, contra su propia decisión de no ver lo que desde el principio ha sido obvio. ¿Cómo es posible en la vida política o fuera de ella  apegarse y someterse al mismo error , sólo porque ha cambiado las apariencias? No sólo es posible, sino que es lo que pasa mas a menudo. “Mitad víctima, mitad cómplice. Como todo el mundo” escribe el filósofo. Es una manera de sobrevivir, de seguir caminando . En  el mismo circuito, eso sí.


Así las cosas ¿es posible avancar? Lo es, pero desde otra perspectiva. No por la ilusión que genera la repetición cada vez que se disfraza de novedad, sino por el estado doloroso de la frustración que viene después,  y que enseña mucho, ya que las cosas revelan su modo de funcionar cuando fallan. El nuevo Gobierno, efectivamente, puede ser un avance:  lo será por la decepción que provocará y no por sus logros. Porque la acumulación de la frustración puede generar un giro. La desilusión es el momento de un posible (re)conocimiento: muestra que mientras no hay una crítica efectiva del  pasado, mientras no hay catarsis, habrá sólo repeticiones, falsas esperanzas y traiciones. Un pasado no tratado vuelve siempre en el presente bajo la forma de promesas anestesiantes y vacías. Pero en la política y en la vida hay que asumir la desolación de ser huérfano de idealizaciones para poder avanzar de verdad. Reconocer , por fin, que el discurso del gran Otro es siempre un fraude.  Y no es la supuesta inconstancia del Otro el origen del fraude - el Otro no es incostante, es repetitivo.  Es la inseguridad  del sujeto que le cree.

La caida de las expectativas deja una sensación  de desorientacion y al mismo tiempo un sabor de libertad. "Ahora, nada que esperar, nada que perder". No hay el  futuro que soñamos, no lo hay, y nunca lo habrá. Lo que sí que hay es un presente que se debe conquistar. La frustración muestra  que no se puede depender de las promesas del gran Otro, que siempre es huidizo, porque su perfección es imaginada... Conviene detectar las trambas de  las Arcadias felices en todos los campos, desde la política hasta el amor -tarea complicadísima, porque nadie puede vivir sin soñar.  Si se puede creer en el futuro, no es porque una figura excepcional  nos vaya a conducir a ello sino tejiendo complicidades con nuestras y nuestros semejantes, -con el otro no excepcional, digamos el otro con "o" pequeño- personas  radicalmente imperfectas como nosotras/os, y por eso aliados/as reales· menos de un futuro mejor, y más de un aquí y ahora compartido. 

Cuando se toma conciencia de eso, ya algo ha cambiado.

martes, 20 de marzo de 2018

Love will tear us apart






1. La dialéctica del Amo y del Siervo.


El filósofo franco-ruso Kojève escribía que el ser humano en sus interaccciones es siempre Amo o Siervo. Interpretando al Hegel, comenta que cuando dos personas se encuentran, en cualquier relación social (profesional, laboral, amistosa, familiar, erótica), se desarrolla una lucha entre ellos por el “puro prestigio”. A saber, una lucha por obtener el reconocimiento del otro. Evidentemente esta lucha puede aparecer como transacción económica, conversación , o contacto amoroso. Al fondo siempre los humanos lo que buscan es ser plenamente reconocidos por los otros -este es el deseo fundamental que atraviesa nuestras vidas según la lectura de Hegel que hace Kojève.

Efectivamente, se puede criticar la idea de que la dimensión más básica de las relaciones humanas es la lucha por el reconocimiento. Las relaciones entre personas y seres se caracterizan también por la constante asociación y colaboración, y también la solidaridad. Pero la relación igualitaria del mutuo reconocimiento, emerge sólo a medida que se ha superado una fase mas primaria, que es la de la confrontación - del yo y del otro-, que es necesaria para que cada “yo” tome conciencia de sí mismo.

Sin los otros, sin la comparación, identificación o competición con ellos , es imposible tomar conciencia de los propios limites. Así que cuando dos personas se encuentran, hay siempre un primero acto de toma de posiciones , un intento de definir “quién es cada uno en relación con el otro”. Y eso porqué, -siguiendo autores como Hegel, Sartre, Althusser o Lacan– es mediante la mirada de la otra persona que el sujeto se auto-reconoce y toma conciencia de ser algo. Sartre dice : “La mirada ajena modela mi cuerpo en su desnudez, lo hace nacer, lo esculpe, lo produce como es, lo ve como nunca lo veré yo. El prójimo guarda un secreto: el secreto de lo que soy” Tomamos conciencia de lo que somos gracias a la voz del otro y la mirara del otro que nos interpela. Nos miramos cuando los otros nos miran. Por tanto , en cada encuentro hay algo de sorpresa, de susto, de precaución y de miedo, lo que Sartre llama una hemorragia interna. 

La “lucha por el prestigio” hegeliana  es resultado de esta hemorragia. Se basa en la pregunta “¿quién reconoce más al otro?” ¿Quién se encuentra en la posición de ofrecer más reconocimiento que lo que obtiene? Parece ,en otras palabras, que la gente, según la perspectiva Kójeve-Hegel, está atrapada en esta peculiar economía del reconocimiento .

En la metáfora hegeliana -llamémosla así – la persona que tiene más miedo, la que se siente menos segura en la relación entre dos seres acaba dando más que lo que recibe. El siervo se convierte en siervo porque en su confrontación con el otro tiene miedo a “no sobrevivir”. Hegel dice: miedo a la muerte durante la confrontación. El Amo por su parte se convierte en Amo porque su miedo es menor. Por eso el siervo se somete al Amo y trabaja por él. El Amo es Amo precisamente porque no tiene la necesidad de decir “sí” al otro a causa del miedo, no reconoce al otro en la misma medida que el otro le reconoce. El Amo gana poder y comodidad gracias al reconocimiento (material o “inmaterial”) que le ofrece el siervo. El siervo pierde su libertad para ganar su supervivencia – supervivencia física, social o psíquica…  Cada "Siervo" dice a su "Amo": “no puedo sin ti”.





2. El Amor visto desde esta dialéctica.

Hoy en día se habla mucho de la necesidad de des-idealizar el Amor, de promover un amor sin sufrimiento y dependencia, una amor sano y simétrico, diríamos un amor democrático. Es un este punto que la lectura del Kojève y de Hegel puede ser extremamente útil. Porque nos muestra que tal asimetría es, hasta cierto punto, inevitable. La asimetría es constitutiva del amor -aunque el amor no es sólo asimetría. El sentimiento de dependencia, y el reconocimiento desigual, no son accidentales. Son rasgos estructurales de una relación amorosa. Desde luego, no todas las formas de dependencia son iguales. Una cosa es pasar una temporada de duelo a causa de una separación y otra cosa muy diferente es, por ejemplo, suicidarse... Sin embargo la dependencia de alguna manera, o en algun grado, siempre existe. Es el sentimiento que conecta mi -ideal de- felicidad con tu presencia...

En este sentido , según el esquema de Kojève y Hegel el amor reproduce la dialéctica entre Amo y Siervo. Cuando dos personas se encuentran y la atracción mutua se manifiesta siempre se abre un interrogante: ¿Quién de los dos teme más perder al otro? Dicho de otro modo, la cuestión central del encuentro es para quién esta relación es imprescindible o más necesaria. Es decir, quién se siente más atrapado en la necesidad de estar con el otro. ¿Quién se vuelve loco o más ansioso ante la posibilidad de una ruptura? La persona que más teme, funciona, digamos, más como amante que como amada. Es “el Siervo” del relato hegeliano. La que menos teme y es más amada que amante es “el Amo” de este relato.

La persona que menos teme perder, menos se sentirá obligada por sus emociones a buscar al otro, a dedicar sus pensamientos, sus palabras y sus gestos a él. Es mas libre para vivir la vida fuera de este vinculo particular. La persona que está mas apegada, no tiene esta libertad. Necesita al otro como agua, y se siente obligada al buscarle como agua. Por cierto , nada impide que los dos miembros de la pareja se puedan desear y querer mucho, pero Hegel y Kojève no cuestionan eso: lo que plantean es que toda relación, incluida la relación amorosa, no puede sino ser una relación asimétrica a partir del miedo desigual que cada uno tiene por perder la aceptación, el reconocimiento , el interés del otro .

Hegel continua la descripción de la peculiar paradoja: el reconocimiento que gana el Amo por parte del siervo, no le ofrece satisfacción ya que es sólo el reconocimiento de un siervo. En cuestión de las relaciones amorosas eso quiere decir que una oferta intensa e apasionada de amor, provoca el desamor del otro. La aceptación, por ser tan plena, no motiva a la persona amada a buscar a su amante, porque el amante ya está siempre a su disposición. El amor se alimenta por la falta, por la ausencia de la plenitud, así que cuando alguien da todo lo que podría dar, la atención por parte la persona que recibe se desvanece.  El esfuerzo del Amante no nutre el interés del Amado sino su indiferencia. Y así surge un circulo vicioso: esta indiferencia aumenta la angustia del Amante que teme la ruptura..A causa de esta angustia aumenta sus esfuerzos que , a su vez, aumentan la distancia del Amado.

 La persona amada intuye quizás lo que Baltasar Gracián escribía sobre la admiración: la admiración a alguien revela las imperfecciones de la persona que admira, no las virtudes de la persona que es admirada. Así que cada ser amado que disfruta la admiración de su amante, se siente un poco cansado, o pronto así se sentirá, por tanta idealización, por tanto afecto. Los psicólogos de la “teoría del apego” (attachment theory) hacen una pregunta muy sincera en las entrevistas de evaluación psicológica: “¿Considerá Ud. que le sería fácil encontrar otra pareja si dejara su relación actual?” El apego total, se interpreta cómo signo de dificultad para crear vínculos alternativos. Triste noticia para los muy enamorados: el que renuncia su libertad para entregarse al otro, pierde su atractivo...

Deseamos al otro buscando ser deseados/as por él. No queremos sino ser queridos/as, y en consecuencia cuando nos sentimos plenamente queridos/as, ya estamos menos motivados/as para seguir queriendo. Ya que cada oferta de amor, es al mismo tiempo una demanda, el circuito del enamoramiento puede funcionar sólo a medida que no se satura, y no se satura cuando la oferta de amor no es abundante. Cuando esta oferta por una de las partes es plena, el amado recibe de antemano todo lo que podría desear, y eso le hace dudar. Quizás piense que lo que recibe no le ofrece la felicidad y tendría que buscar esta felicidad en otro lugar, en otros abrazos. El apego total por parte del amante conduce a la insatisfacción de la persona amada . Cualquier organismo humano que está en un territorio determinado y ve que este territorio ya no da para mas, necesita moverse. El Amado se va porque aquí ya tiene todo lo que hay. Por lo menos así cree...

Slavoj Zizek comenta, no me acuerdo dónde, el amor ilegal” de aquella persona casada, que espera el momento de su divorcio para vivir su amor con su amante. Su aventura está llena de pasión , y no deja de pensar en un futuro de felicidad. Sin embargo, cuando ya se separa y puede libremente disfrutar su nueva relación, descubre que ya no está motivado. Cuando ya lo tiene todo, se siente que este “todo” no vale tanto la pena. La atracción ha desaparecido, porque ya ha desaparecido la promesa, y la felicidad se debe encarnar en un crudo y real “aquí y ahora”...


3. El Amor Sin Amos y Siervos.


La competición por el reconocimiento caracteriza el amor, sin embargo, la relación dura cuando esta competición se vuelve mas limitada y menos rígida. El vinculo dura -sin que sea un vinculo de dominación pura- cuando la “servidumbre” del amante no está de todo dada, cuando el Amado no puede estar totalmente seguro de la entrega total del otro -cosa que le conduce a ser, él mismo, Amante. Dicho de otra manera el vinculo se mantiene a medida que cada uno es amante y amado al mismo tiempo. Y se podría decir que a medida que la ruptura puede aparecer por ambas partes, mayor estabilidad tiene el vinculo. La medida de la viabilidad de la relación amorosa es su bidireccionalidad, el nivel de mutuo reconocimiento.

¿Qué nos puede aproximar al mutuo reconocimiento? ¿Qué es lo que al final hace que el amor dure, ya que, al fin y al cabo, la “competición por el reconocimiento” hegeliana constituye y al mismo tiempo socava el amor? Efectivamente, en cada relación amorosa, los cuerpos tienen un papel determinante. El encuentro sexual, “sella” la relación amorosa, funciona como una prueba de que tal relación existe. Cuando esta prueba se entrelaza con las pruebas que ofrece el lenguaje, la afirmación se vuelve aun mas significativa. Pero, para decir la verdad, ni el sexo -que no es una prueba de amor- ni las palabras -que se las lleva el aire- son pruebas de una potencia que pueda vencer el tiempo. ¿Se puede pensar una fuerza que permita que el amor se sostenga, sobreviva y dure?


El amor, -dice A. Badiou- es fiarse del destino, dejando al lado los cálculos de reciprocas ventajas y desventajas. Es estar presente a una nueva revelación del mundo, que es experimentar las cosas desde otra perspectiva, descentrada, que no se basa en la mera supervivencia personal...Pues, bien, veo que la fuerza que permite esta confianza es la ternura. Pienso que la ternura no busca las virtudes imaginarias del otro, no idealiza, sino abraza la imperfección de la persona amada y también la imperfección de la relación, abriendo así un espacio para acariciarlas, aceptarlas, disfrutarlas. Convierte el crudo “aquí y ahora” en un lazo duradero porque ya no pesa la esperanza de un futuro mejor, sino que pesa la aceptación mutua de la realidad y de la fragilidad de cada uno. Siempre me gusta volver a Luce Irigaray, que habla de una filosofía de la caricia, que es una invitación al reposo, a otro modo de pensar, percibir y ser, mas calmo y menos utilitario. La ternura es el amor en reposo . Se puede decir que este amor en reposo es el que puede durar y, en consecuencia, está más cerca -o es parte fundamental- de lo que solemos llamar “amor verdadero”.

Se trata quizás del horizonte de todo afecto y deseo. Lo experimentamos de una manera precaria, y a veces, creemos que casi lo tocamos, pero luego vemos que otra vez nos escapa. Todo encuentro erótico, y todas nuestras obras y relaciones en general, buscan llegar a este horizonte, que con el tiempo puede tomar el color de un sueño inalcanzable. Pero no tenemos otra opción, hay que seguir adelante. Sammuel Beckett escribe: “Ever tried. Ever failed. No matter. Try Again. Fail again. Fail better.” Intentalo. Fracasa. Intentalo otra vez. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor.

jueves, 1 de febrero de 2018

Todos somos Puigdemont

1. A las personas “normales y corrientes” no suelen gustar  la gente que lo pasa mal -por ejemplo los que están en hospitales, psiquiátricos o carceles. Pueden quizás provocar la condescendencia o algo de simpatía. Y es verdad que en casos excepcionales, pueden hacer surgir la admiración o el respeto. Pero, por norma general, la gente piensa que “algo va mal” si alguien está o ha estado en alguna “institución total” . El sufrimiento se considera signo de fracaso personal, de falta de habilidad para agarrar la vida de los cuernos, de mala suerte.

2. La que pasa en la vida, pasa también en la política. Nada atractivo tiene una persona encarcelada, aunque sea por razones justas: Se pudo observar, en el escenario político de Cataluña, que el lider del ERC Junqueras no ganó mas votos por estar en prisión. Se suponía que una ola de indignación por la represión estatal convertiría el político catalan, que niega manifestar un arrepentimiento de la claridad que le exigencosa que han hecho todos los otros políticos independentistas encarcelados – ,en un símbolo de unidad y lucha democrática. Y que las elecciones serían la materialización política de esta tendencia.

3. Pero eso no pasó: las elecciones las ganó el “presidente legitimo” Puigdemont. Fijemosnos a este punto: algunos deciden quedarse en cataluña y arriesgar su libertad y otros escapan, van a extranjero y empiezan a hacer la performance de un amalgama de estilismo burgués -un poco bohemio- y propaganda política. Dan entrevistas, graban sus paseos, sonríen, se divierten con el dinero de sus seguidores. La superioridad moral de la persona que decide entrar en la cárcel ante la persona que decide empezar hacer el actor desde el extranjero  debería estar fuera de cualquier discusión. No obstante, nada de eso ocurre: el electorado apremia mas el espectáculo político barato que la persona que pone el cuerpo al frente del conflicto político. La ciudadania pro-independentista tiende a olvidar incluso que Puigdemont hizo todo lo posible para no declarar la “República Catalana”, y la declaro sólo cuando el Estado Español dejó claro que no iba a pactar con él para y salvarle de una posible persecución judicial.

4. Qué apremia la gente en este caso? La capacidad de adaptación. La capacidad de sobrevivir -incluso si eso convella una dosis de cinismo. Puigdemont quiere sobrevivir como elite, como clase dominante. Es representante del este catalanismo elitista que se “radicalizó” cuando el Estado Español de de ofrecer cubertura a sus trapicheos tipo 3% y las puertas giratorias entre la administración catalana y el empresariado. Cuando el pacto del neopujolismo con la Monarquía Española ya no funcionaba, los hijos políticos del cacique catalán histórico (Pujol) supusieron que la independencia era el camino mas adecuado para mantener su cuota de poder . El CDC cambió nombre y así estos antiguos aliados del PP se convirtieron en indepes que querían “llegar hasta el final”. Evidentemente, todo esto ha sido pura apariencia: Puigdemont ahora quiere ser el primer presidente de una república que él mismo no deseaba, y que la declaró sólo cuando sabía que los sistema judicial no le dejaría escapatoria.

5. Los cambios han sido camaleónicos, y muestran una vez mas que los clonos de Pujol no tienen escrúpulos. Pero una parte del electorado les ha dado apoyo notable. La actuación del “presidente en el exilio” dio vida a su partido moribundo y, aunque sus actuaciones se hacen cada día mas ridículas, aun hay gente que en serio le quiere convertir en presidente. Así que este cómplice del nepotismo, de la corrupción, y de los expolios de las oligarquías locales se considera por muchos el digno y valiente representante de una república social.

6. Parece absurdo, pero no lo es. Tal como se dijo en el parágrafo anterior, la capacidad de adaptación se apremia, y muchos ciudadanos prefieren identificarse mas con los ejemplares de sobrevivencia que con los que se sacrifican por causas justas. El significado implícito del apoyo social al Puigdemont (“porqué la gente apoya o tolera al Puigedemont”) es que “Todos somos Puigdemont”. Todos somos pequeños camaleones, animales que cambian color según las circunstancias. ¿No es eso lo que puede explicar la subida masiva al intependentismo en los últimos años (desde 11% a 47%), y también la falta de respuesta social por parte de este mismo independentismo a la represión del Estado Español? El 27-O la república catalana se declaró, el momento histórico X había llegado y el sueño catalanista-republicano se hacía verdad, pero cuando el Españolismo franquista atacó no había nadie en la calle para defender esta república. Eso muestra que las piruetas de Puigdemont expresan la tendencia de una buena parte del movimiento soberanista: Cuando se vio que la creación de una republica social no puede ser un camino de flores, muchos independentistas empezaron a pensar sus cuentas bancarias y su problemas diarios. .

7. No nos engañemos: las piruetas no son accidentales , son lo que caracteriza el independentismo. Un movimiento tan transversal y heterogéneo no puede encarnar los sueños de las CUP del tipo “Republica y socialismo”. La alianza interclasista entre clases medias, una parte de las élites locales, intelectuales progresistas y una parte de las clases populares no podía dar otro resultado que la incosistencia. Por eso, el catalanismo desea la separación pero, mayoritariamente, teme el conflicto.

8. Y todo eso pasa porque el canibalismo generalizado de nuestra época tiene buenas dosis de cinismo como vía de sobrevivencia y adaptación. Puedes propagar sueños colectivos y luego esconderse en una esquina para salvar el culo mientras otros sufren las consecuencias -no pasa nada, como el mismo “President” ha mostrado. La gente se siente comoda con este tipo de conversiones.

9. Lo que salio en las calles para "defender" la República Catalana  en los ultimos meses era una suma de soledades, no un colectivo. Luchando por la independencia, la mayoría (¡aunque no todos!) luchaba por defender su vida canónica – a veces, con toques de racismo y supremacismo -, no por cambiar la vida. Si fuera por cambiar la vida, la elite pujolista no se consideraría diferente que las elites españolistas. El independentismo se caracteriza (a pesar de los intentos de una minoría anticapitalista) por la lógica de su clase dominante, que a veces va con España y a veces va contra ella, según los calculos...

 10. La España colonial y postfranquista no teme mucho este deseo de "ruptura", que es como aquellas huidas adolescentes de la casa paternal que terminan cuando empiezas a pasar hambre.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Poder Popular y República Catalana





El independentismo catalán  ha marcado la agenda del debate público. De eso no cabe ninguna duda. El desafío del parlament a la legalidad española es un gesto político que no puede pasar desapercibido. Las posturas básicas ante esta cuestión -y hablamos de la cuestión de la independencia y no sólo del “derecho a decidir”- son dos: para algunos la independencia es una tema que no debería existir ya que “lo importante no es eso” sino que lo importante son los problemas “reales” de la gente. Para otros la independencia de Cataluña equivale al derecho legítimo de un pueblo de autodeterminarse  y en este sentido se trata de un derecho fundamental e inalienable que no puede sino estar en primera línea del debate. Para algunos el independentismo es una posibilidad de ruptura real con el régimen del 78 y la España post-franquista. Para otros es una propuesta de ruptura ficticia, un lavado para los expolios de la burguesía catalana. En todo caso emerge la idea de que no puedes sino estar “a favor” o “en contra".


En los siguientes párrafos intentaré demostrar que los diferentes caminos que puede tomar la cuestión catalana y las diferentes posibilidades políticas que abre.

El carácter contradictorio de la cuestión nacional

La independencia de Cataluña emerge como una reivindicación de liberación nacional. Para el movimiento contestatario la liberación nacional siempre ha sido una cuestión difícil.

 Por una parte se ha considerado que un movimiento nacional promueva la unidad entre opresores y oprimidas/os frente a un invasor exterior y así no deja margen para la confrontación con la opresión en el interior de  cada formación social. Esta línea política argumenta que  toda unidad nacional y todo patriotismo  son un engaño.  Argumenta pues que las luchas de liberación nacional, aunque legítimas, condujeron siempre a la creación de creación de una nuevas estructuras opresivas y a nuevos expolios por parte de nuevas elites nacionales.

Por otra parte se ha considerado que un movimiento de liberación nacional puede tener un contenido emancipatorio a medida que promueve la ruptura con los estados imperialistas y postimperialistas -en el caso catalán, la ruptura con los residuos del Imperio Español. La lucha nacional, siguiendo la lógica de autores como Franz Fanón, se inscribe en el movimiento histórico de lucha contra el colonialismo y el racismo, y por tanto no es un movimiento de supremacismo nacional sino todo lo contrario, es un movimiento de anti-supremacismo igualitarista, una propuesta por la igualdad de todas y todos, a partir de la defensa de aquellos territorios cuyas poblaciones están subordinadas a las metrópolis (post)colonialistas.

Para los defensores de las posibilidades emancipatorias de la independencia, Cataluña está en el mismo movimiento histórico de luchas con Kurdistan, Palestina o la lucha del pueblo Mapuche. Para los críticos al independentismo catalanista, no obstante, el imaginario anticolonialista es profundamente problemático:

En un texto recién de la revista UnaPosició los/as autores/as escriben:

“La historia es bien conocida. Las luchas anticoloniales tuvieron un cierto éxito, que condujo a la creación de Estados nacionales independientes. Pero el éxito fue también amargo: defender la nación podía ser una línea de defensa eficaz frente a una metrópolis colonizadora y más fuerte, ya que permitía a la gente colonizada «cerrar sus filas» para liberar sus tierras. Pero, a partir del momento de la victoria, se convirtió en un nuevo aparato de dominación, cuando el Estado debió asegurar cierta disciplina social para poder existir. Fijémonos un poco este punto. En el imaginario anticolonial revolucionario, la creación de un Estado nacional era lo que fue la Revolución de febrero para la Revolución de octubre de 1917. Es decir, un preámbulo, una primera fase del proceso revolucionario. Pero el calendario, a pesar de la planificación de las revolucionarias, en todos estos casos solía volverse loco: ese «octubre» no llegaba nunca, la revolución se estancaba en su «febrero». Los nuevos Estados nacionales —sin excepción alguna— acababan siempre atrapados en el «realismo» y las jerarquías del mercado capitalista global. Buena lección para nuestro presente y futuro.” (http://lasoli.cnt.cat/16/05/2017/apuntes-para-psicologia-catastrofe/)

Es decir, como arma de sabotaje de las jerarquías racistas y colonialistas la lucha anticolonial ha funcionado. Pero la victoria de tal lucha ha sido también su entierro ya que cada nuevo estado  se convertía  en un eslabón más de la matriz mundial de la dominación . Además, la defensa del territorio no ha sido necesariamente igualitarista.  Al contrario, puede  tomar características  supremacistas y racistas. Recordemos la reciente guerra de Yugoslavia: la declaración de la independencia de Eslovenia y de Croacia tuvo este contenido supremacista y racista ante los otros pueblos de la Yugoslavia. Eslovenia y Croacia eran los territorios más desarrollados y deseaban una mayor conexión con los Estados Occidentales viendo al mismo tiempo los otros pueblos de la Yugoslavia como demasiado sureños, balcánicos y vagos. Ningún contenido emancipador sino todo lo contrario...

En la coyuntura histórica actual, la vuelta al territorio nacional aparece en diferentes partes del planeta como protesta a los problemas y las injusticias del capitalismo globalizado financiero  o como resistencia a la opresión de un estado autoritario. La izquierda a veces levanta la bandera del orgullo nacional , y eso es lo que paso en parte en Grecia en 2015. En otros casos, las banderas nacionales las levanta  la derecha más reaccionaria , por ejemplo en Hungría. La cuestión nacional, en otras palabras, parece abierta a contenidos totalmente heterogéneos y contradictorios. En conclusión, no se puede decir que las luchas por la independencia ante una metrópolis o una unidad nacional mayor son en sí mismas, independientemente del contexto y la constelación de fuerza sociales en este territorio, liberadoras o que contribuyan a la renovación de la opresión.

Las dos corrientes del independentismo catalán.

De esta manera, la cuestión de la independencia nacional se presenta como abierta a diferentes contenidos políticos. Se puede decir que, grosso modo hay dos corrientes en el pensamiento independentista. Desde luego se trata de “tipos ideales”, es decir de relatos que no se suelen se manifestar de forma pura en los diferentes discursos independentistas sino mas bien aparecen hibridizados

- La primera, que es -sin duda- la que actualmente tiene más fuerza, es la reivindicación de un Estado Catalán como expresión de la identidad nacional catalana. En esta perspectiva hay un “pueblo Catalán” que desde hace algunas centenares de años se encuentra oprimido por los Monarcas Españoles y privado de su derecho de autodeterminación. Esta perspectiva se sostiene con referencias a la guerra de la sucesión y la ocupación de Barcelona en 1714 por el ejército borbónico, también respecto al daño económico que hace a Cataluña la conexión con España y cierto supremacismo ante los andaluces etc.  Se trata de ideas que no están solo en la base de la derecha catalana neopujolista. Los partidos de la izquierda o “izquierda” independentista manifiestan muchas veces tal discurso identitario, aunque sin las connotaciones abiertamente racistas del conservadurismo catalán. La defensa de la tradición, de los bailes, de las vestimentas tradicionales durante determinadas fiestas es indicativa de  cierto nacionalismo esencialista, a saber de la idea de la existencia identidad nacional que no ha perdido su continuidad a lo largo del tiempo y que por tanto existe aunque esté a  veces en estado latente. Como muestra de este nacionalismo esencialista vale la pena mencionar la constante referencia a los  Països Catalans”, según la cual, por ejemplo, una valenciana puede ser catalana aunque no lo reconozca, aunque  no se interese por ello y aunque no tenga las mínimas ganas de defenderlo. Para el independentismo esencialista hay personas que son catalanas/No españolas y se debe defender su derecho de autodeterminación…incluso si ellas no quiere auto-determinarse así, ni hay ningún movimiento social significativo a favor de este tipo de autodeterminación. El independentismo esencialista llega a defender así de alguna manera la idea de la “liberación” de tierras ajenas ocupadas… aunque sus poblaciones no lo entiendan.  Cae así en una especie de proto-imperialismo y expansionismo nacional -que caracteriza todo ideario patriótico-, que se justifica bajo la consigna de la autodeterminación.

-La segunda corriente del independentismo catalán, más débil que la primera pero presente, es la que parte de una defensa de la república -ojo: no de la republica solo el en sentido de una democracia liberal sin Rey, sino en el sentido de la defensa del contenido literal de la palabra. La republica proviene de la “Res Pública” que -en latin- quiere decir voluntad común. Lo que se defiende en este caso es la voluntad colectiva de auto-institución, de ser instituyente y no instituido. En la coyuntura actual, este deseo instituyente toma la forma de un movimiento que pretende sustraer el territorio de Cataluña fuera del poder del Estado Español, que no es solo capitalista sino también (post)colonialista, monárquico y (post)franquista. El deseo instituyente republicano aspira a no crear un nuevo Estado que intente acomodarse en las jerarquías de la geopolítica de la economía global sino conducir a una aventura de experimentación y de creación de nuevas formas de vida, de una nueva organización social. Es evidente, qu tal Republica se podría intentar construir en Cataluña, sin embargo, hay que tener cuidado con el sentido de la frase “Republica catalana”. La Res Pública, la voluntad común, -como voluntad basada en la igualdad y la libertad de todas y todos independientemente de su procedencia étnica- debería ser a-nacional o multinacional, y catalana sería sólo en el sentido de una definición geográfica y no en el sentido de una definición poblacional o de composición étnica.

 Un modelo social y político igualitario, basado en mecanismos de democracia participativa efectiva tendría que ser un referente para toda la gente que lucha por la transformación social en cualquier sitio del mundo y, en este sentido, tendría que considerarse como un auténtico intento de fraternización con toda persona oprimida en el Estado Español y en el mundo. La independencia sería en esta perspectiva no de los/as Catalanes/as sino de todas y todos contra los expolios y la violencia de las autoridades estatales.

Desde luego, los que quieren crear un estado internacionalmente reconocido e integrado en la comunidad internacional ven la segunda propuesta como catastrófica para su causa. Y tienen razón.  Una comunidad verdaderamente democrática no puede sino entrar en conflicto  con el gran enemigo histórico de la democracia: el capitalismo, sus versiones globalizadas y financieras actuales y evidentemente con todo el orden interestatal que le acompaña. Adicionalmente una comunidad verdaderamente democrática no puede sino oponerse al supremacismo catalanista burgués que pretende solo crear un nuevo estado racista y clasista como todos los estados. Por tanto, nada peor para la independencia nacional que una república real.

La Esquerra Independentista y sus contradicciones.

La Esquerra Independentista catalana es una verdaderamente amalgama de estas dos tendencias. Por una parte, apoya el “Procés”, es decir la creación de un nuevo estado Catalán, que se inspire por la historia de la nación y de su cultura. Las referencias constantes al 1714, es  decir, a un pasado supuestamente glorioso y  la admiración de “nuestra” nación frente a naciones enemigas o no-existentes (la nación catalana se considera “real” mientras la nación española se considera impuesta)  muestran un importante componente patriótico-nacionalista identitario con connotaciones reaccionarias latentes. La obsesión por los Països Catalans lo confirman.

Los independentistas izquierdistas justifican su discurso identitario nacionalista  a partir de la oposición a la España colonialista y franquista.  El problema con este punto de vista es que los Catalanes no son ni Kurdos ni Mapuche. Catalunya es una de las regiones más desarolladas del Estado Español, y su Govern tiene una autoridad significativa en materia de educación y cultura,  o en el  ejercicio de la represión  policial. Así que el paralelismo adecuado no sería Kurdistan y Palestina, sino Croacia y Eslovenia.
  
 No cabe duda que el tronco de la defensa de la causa nacional en la Catalunya actual proviene de un catalanismo normativista y burgués, que mostró quién es verdaderamente  en los comentarios que sexistas y fascistas que llenaron los periódicos cuando las CUP negaron a ofrecer su apoyo parlamentario a la investidura de Artur Mas. La Esquerra Independentista obvia -cuando no avala- las partes conservadoras y reaccionarias de la realidad del movimiento de la autodeterminación -no se puede olvidar ni perdonar el apoyo de las CUP a los presupuestos de la Generalitat del 2017-. Otro ejemplo del como la Esquerra Independentista llega a supestimar a las clases oprimidas multinacionales es la famosa defensa de la cultura catalana. Ésta se expresa mediante ideas tan... brillantes como la de “normalització lingüística”, que ha funcionado como el otro nombre de discriminaciones racistas -pero progre, claro- contra la figura del trabajador multinacional que, evidentemente, no tiene tiempo y energía para hacer cursos de idiomas en su tiempo libre…

 Nos guste o no, la “Cultura” Catalana ha sido el filtro que controla-junto, evidentemente, con todo el aparato jurídico y policial español y catalán- los movimientos de los inmigrantes en el mercado laboral y la vida social de Catalaña y que les mantiene en una posición de ciudadano de segunda categoría . El/la inmigrante que quiere vivir en Cataluña  para buscar una vida mejor tiene que pasar no solo por el filtro del Estado Español sino también por el de las instituciones Catalanas. Tiene que enfrentarse a un racismo institucional y social duplicado y sútil, algo que los izquierdistas catalanistas celebran como una victoria mientras les  debería hacer sentir vergüenza.   Los catalanistas de izquierda, cuando defienden tanto su cultura, lo que hacen es abrir  la brecha de los privilegios que acumula el ciudadano catalán/español que reside en Cataluña ante los ciudadanos del mundo que llegan aquí. Los Independentistas deberían haber leído un poco mejor W. Benjamin, que escribe  que todo monumento de la cultura es un monumento de barbarie y que la cultura nacional es siempre la cultura de los dominadores.

Qué hacer?

 Se puede defender una República en Cataluña. Se podría defender también la desobediencia al Estado Español para celebrar el 1-O. Se entiende que evidentemente es imposible crear ahora mismo una sociedad plenamente igualitaria y por eso se deben hacer algunos pactos... Se puede entender y estar de acuerdo con  la idea de que tenemos que ir paso a paso para llegar a una transformación significativa de las relaciones sociales. Pero no se puede ser ingenuo: La tendencia central del movimiento independentista es conservadora y pequeñoburguesa . Y no existe en la población  aquella  hegemonía cultural e ideológica  de los valores y las prácticas igualitaristas que nos permitiría pensar que la Republica en Cataluña  sería  algo diferente que una réplica de la Republica Alemana o Francesa. Las leyes de desconexión que se votaron en el Parlament muestran que el resultado de la independencia  será seguir viviendo de la misma manera pero fuera de la monarquía española, o reproducir la misma estructura social pero bajo consignas republicanas. Al final si el Estado Español saca la Guardia Civil o el Ejercito a pasear , quienes saldrán a la calle y sufrirán las posibles consecuencias de la confrontación lo harán para que haya un agencia tributaria como siempre, una policía como siempre, una patronal como siempre, una miseria como siempre.

No han pasado muchos días desde la manifestación “antiterrorista” y los abrazos generalizados de los catalanes con sus Mossos d´ Escuadra. Y hace pocos días todos casi los partidos en Ajuntament de Barcelona, independentistas y no independentistas, condecoraron las fuerzas de seguridad catalana, -los asesinos de Juan Andrés Benitez, los perseguidores de los/as inmigrantes, los torturadores de  detenidos/as-. Las CUP tuvieron el coraje de decir “No” con contundencia a esta ceremonia. Sin embargo, la Esquerra Independentista y todas y todos tenemos que preguntarnos qué  res pública (voluntad común) existe en este momento en Catalunya para crear algo que no sea una copia de España – pero sin PP y sin Rey. Si es para defender sólo una Cultura, W. Benjamin ya dio la respuesta. Si es para crear otro tipo de vida, la desobiencia al Estado Español está estrictamente ligada a la desobediencia a las mismas leyes del nuevo Estado. Ruptura con el Estado Español, sí. Ruptura con el nuevo Estado Catalán “internacionalmente reconocido”, también. Siempre a favor de una Republica, que tiene que ser no  de las elites sino de la gente oprimida.  

En todo caso, si entiendes algo de política , entiendes que influir políticamente es posible solo tomando partido en situaciones incomodas. La centralidad del nacionalismo identitario -aunque no se declare como tal- la confusión de la Esquerra Independentista, el deseo feroz de la mayoría independentista de crear un estado normal y corriente, nos hacen pensar que alinearse con todo este movimiento puede ser peligroso. Y lo es. Pero hay que asumir este peligro. Porque  al otro lado  están los herederos de Franco, el post-fascismo españolista. Y no se les puede dar una victoria más.

 La vida es lo que pasa mientras haces otros planes.  La vida política también. Preferiríamos otros escenarios y otras agendas políticas, pero ahora es lo que hay. La tarea política emancipadora en este momento es profundizar la oposición entre República real y Estado normal, entre democracia efectiva y capitalismo, participando en las todas las movilizaciones que complican la vida del estado (post)franquista y dándoles un carácter que también pueda socavar la autoridad de las elites catalanas.