martes, 5 de abril de 2011

Lo social y lo cotidiano

Omnia sunt Communia. “Todo es comun”. Redistribuir la riqueza, re-estructurar las relaciones sociales. Contra los dictamenes de los Amos y su normalidad. El objetivo es la mayor libertad posible.
No somos utopistas. No hay un mundo ideal , y siempre aparecerán nuevos Amos, nuevas Autoridades. No hay sociedad sin relaciones de poder, pero ,por otra parte, cada poder genera anti-poderes. La historia avance mediante la fuerza de la crítica, contra las leyes y las normas establecidas. Si los Aristócratas pasaron a los museos de la historia, porque no debe pasar lo mismo con los nuevos Amos, el Estado y el Capital? . Quizas la Democracia Parlamentaria (con personal neo-liberal o social -democrático) ha llegado a sus límites históricos. Omnia sunt communia, quiere decir crear relaciones sociales más igualitarias y solidarias. Sabemos que aparecerán nuevos problemas, nuevos conflictos. Pero así crece la libertad social, mediante una interminable cadena de luchas. No nos mueve un ideal, sino el deseo de avanzar en los eslabones próximos de esta cadena.

Pero “Omnia sunt Communia” quiere decir algo mas:si todos es común, entonces también el sufrimiento individual debe ser -de alguna manera- sufrimiento de todos. Nuestra sociedad intenta ocultar el dolor, el miedo, la angustia y difundir sonrisas falsas. El malestar se considera un déficit individual y intra-psiquico. Nosotros subrayamos que es una parte imprescindible de la condición humana . Por eso, nos interesa la creación de espacios y redes sociales de comprensión y solidaridad hacia los que sufren más. Nos interesa lo íntimo, lo que no se puede decir, lo irracional, lo reprimido. Al fin y al cabo, todo se crea y se cambia en un marco relacional. Habrá algo más que las consultas de los especialistas para aliviar el sufrimiento.
En resumen, la lucha macro-politica está estrechamente ligada con objetivos micro-políticos y moleculares. El intento de crear nuevas estructuras sociales se conecta con el intento de crear nuevas posibilidades interpersonales. Lo cotidiano debe ser parte fundamental de cualquier proyecto social y histórico. El sueño revolucionario se encarna en nuestros gestos de amor, solidaridad y ternura.

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